Ruth con el período

La manía de Ruth cuando tiene el período es fotografiarse el coño con su móvil procurando que se distinga bien el cordelito de su tampax, para después enviar la foto a un número al azar. Le pone muchísimo esperar una respuesta anónima.

Hilario es un comercial del sector textil que va conduciendo hacia Elda cuando recibe en su nokia un mensaje multimedia: "no olvides tirar del hilo antes de meterme tu polla". Raudo busca la salida de la autovía más próxima, detiene su coche, se saca la polla que en segundos se ha puesto de un tamaño descomunal, y la fotografía para enviársela a la dueña del tampax. A continuación, procede a pajearse sin parar el motor.

Ruth ha recibido un mensaje multimedia e inmediatamente se corre, en el mismo instante en que a kilómetros de distancia la polla de Hilario eyacula a propulsión sobre el volante de su coche de empresa.

Camiseta generosa (y 4ª parte)

Mario es un joven poco agraciado, pero ha decidido salir a la calle esa noche de sábado vestido con una camiseta en la que ha escrito con rotulador "Invítame a follar, me encanta hacerlo con desconocidos". No tarda en llegar a la esquina de su calle cuando es detenido por la policía local acusado de falsificar camisetas de marca. En comisaría, esa noche es follado repetidamente por policías desconocidos. Mario se siente dichoso.

Camiseta generosa (3ª parte)

El Consum de la calle Severo Ochoa acaba de terminar las obras de ampliación de la tienda debido al incremento en ventas logrado en los últimos meses gracias a la avalancha de nuevos clientes. La academia Home English de la misma calle ha tenido que cerrar porque no admite a fumadores en sus clases. Más allá, en el número 5, el conserje está de baja debido a una sobrecarga muscular en sus testículos.

Camiseta generosa (2ª parte)

Una tarde, la joven Jedrzejczak encuentra tirada a la puerta del Consum una camiseta en la que están estampadas unas letras. Aunque no entiende el español, le gusta y decide vestirse con ella. todavía no ha llegado a la esquina y ya es una experta conocedora de lo hospitalarios que son los de la ciudad con los extranjeros.

Camiseta generosa (1ª parte)

Una mañana soleada, Encarna sale a la calle con una camiseta en la que se puede leer "Invítame a follar, me encanta hacerlo con desconocidos". Todavía no ha llegado a la esquina y ya se ha follado en la misma acera al conserje de la finca, a una mujer entrada en años que se dirigía al Consum y a un grupo de estudiantes de Home English que salieron a la calle a fumarse un cigarrillo.

La señora Sánchez sale de la monotonía

Cansada de repetir siempre la postura del misionero, la señora sánchez decide quitarse a su marido de encima, incorporarse, tumbar en la cama al señor Sánchez boca arriba, salir del dormitorio, buscar al joven albañil que está en su cocina cambiando el suelo, llevarlo al dormitorio, desnudarlo, tumbarlo junto a su marido, comenzar a chuparles las pollas mientras se lleva los dedos a su clítoris, montarse encima de la polla del señor Sánchez hasta hacerle eyacular, montarse encima de la polla del especialista en suelos hasta hacerle eyacular y, para terminar, alcanza un orgasmo de intensidad nada despreciable.

Luisito, su madre, su marido pajillero y el Ratón Pérez

La madre de Luisito, harta de pillar a su marido haciéndose pajas en el cuarto de baño, decide tirar a la basura la colección de Penthouse que éste guarda celosamente escondida. A los pocos días, cuando Luisito se despierta, levanta su almohada y comprueba con sorpresa que el Ratoncito Pérez le ha cambiado su diente de leche por un ejemplar del "especial asiáticas" de Penthouse. Con lágrimas en los ojos, acude a lamentarse a su padre, quien siempre ha sabido cómo consolar a su niño. Así que no duda en darle a Luisito una brillante moneda a cambio de la revista, mientras ruega a Dios que a su precioso retoño se le caigan pronto más dientecitos.

Fantasmas calientes

Un fantasma entra en un castillo abandonado donde habita una fantasma que no ha tenido relaciones sexuales desde hace 200 años. Nada más conocerse, hay buen rollito y una tensión sexual se apodera de ambos seres incorpóreos. Se ponen calientes a medida que van asustándose y seduciéndose mútuamente. Ella le dice que quiere ser su puta y él que desea ser su cabrón fantasmagórico. Cuando se disponen a follar, la fantasma le pregunta si ha traído condones, pues a sus 300 años de vida ya no está para correr riesgos.

Sueños de una muñeca hinchable

Yuli es una muñeca hinchable que sueña con ser mujer de carne y hueso; así que esa noche, antes de dormir, reza en la cama para que le concedan ese deseo. Por la mañana, cuando se dirige a desayunar advierte con asombro que ya no es de plástico porque las muñecas hinchables ni desayunan ni tienen hambre. Loca de contenta con su nueva apariencia, se viste, sale a la calle, entra en un sex-shop y se compra un muñeco hinchable con el que se pasa follando todo el resto del día.

Piluca y los tampax

Una tarde otoñal, Piluca, cansada de pasar tantos días sin probar una buena polla, decide ir al despacho de su profesor de pilates sabedora de que éste va a ser complaciente con ella. Nada más se encuentra con él, le advierte que dispone de 20 minutos, está con el periodo y no tiene tampax de recambio; y le avisa de que va a comerle la polla. Así que sin más demora le desabrocha el pantalón, saca la polla erecta y le pide que se siente en una silla. Piluca no tarda en metérsela entre los labios y su profesor tampoco en mover la cintura para que la pueda degustar hasta el fondo de su garganta, algo que a ella le pone tan caliente que por un instante duda en si follárselo allí mismo reutilizando el tampax. El profesor entonces le mete mano entre los muslos y nota que en vez de coño, Piluca tiene un volcán en plena erupción. Ante tal temperatura, siente un enorme deseo de beber un buen chorro de semen, pero él se niega a correrse si no le acompaña ella. Recibe una de las mejores mamadas de su vida y vé cómo su aventajada alumna coge la puerta y se va, dejándole sentado desnudo con la polla roja y enorme, jurando que a la próxima no se va a escapar de rositas: la violará sin que ningún tampón sirva de excusa y contra su voluntad. Lo que él no sabe es que la verdadera voluntad de Piluca es justamente ser follada por su profe como un animal en celo.