Cajero automático

Me dispongo a sacar dinero del cajero automático cuando noto en mi espalda la presencia de un hombre de mal aspecto que me exige le dé el máximo de dinero que pueda ofrecerme el cajero. Como me niego, me amenaza con una navaja que empuña en su mano. Le digo que no me asustan ese tipo de armas. El tipo entonces guarda la navaja, se baja la bragueta y saca erecta otra arma más potente. Me apresuro a darle 500 euros del cajero.

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