Gotera

Feli no es una mujer dichosa. Desde hace años quiere ser madre pero su marido es impotente. Además, desea follarse al impresionante vecino de arriba pero ella es muy católica. Y para colmo de sus desgracias, tras el beso de su marido que marchaba al trabajo, ha encontrado una gotera en el cuarto de baño. Cae justo a la altura del bidet y Feli necesita ahora lavarse sus partes más íntimas. Sentada, observa descender los goterones y queda atraída por su color blanquecino. Algunas gotas aciertan a caer en su cara y se asombra de la deliciosa espesura de aquel líquido. Ahora decide abrirse de piernas y colocar su sexo como recipiente. Aumenta su gozo, entra en éxtasis y tiene un orgasmo. Nueve meses después, Feli ya no es desdichada. Su bebé guarda un extraño parecido con el vecino de arriba y ha tapado la gotera con un grifo en el techo, una idea que para su marido le resulta más increíble aún que su reciente paternidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esta historia es buenisima.
besos de la heroina superballs