La Tierra inquieta
Un buen día, harto de la monotonía de dar vueltas a lo mismo, el planeta Tierra decide salirse de órbita en busca de otros soles que llamen más su atención. En su camino atraviesa la Vía Láctea que le empapa con su polvo estelar. Pero a Tierra está dispuesta a no dejarse engatusar por cantos de sirenas y aumenta su velocidad de traslación. Tanto acelera, que choca con un meteorito que se incrusta en el hall del hotel Millenium de Londres. Los terrícolas no salen de su asombro: ven cómo las noches ya no suceden a los días, las estaciones del año se amontonan unas con otras, Mariano Rajoy canta La Internacional y los ciclos hormonales entran en caos. Se habla del Fin del Mundo, así que sin dilación entra en vigor por sms una Ley Urgente por la que todos los habitantes de la Tierra están obligados a follar sin cesar unos con otros, por parejas, por tríos, por grupos, indiscriminadamente, hasta que llegue el fin. Se monta una buena. Tanta calentura a la vez hace que la temperatura en la superficie de la Tierra suba una barbaridad. Pero de repente, el díscolo planeta encuentra en otra galaxia un astro atractivo, y el frenazo que pega causa miles de millones de orgasmos simultáneos. “Un pequeño paseo para la Tierra, pero un gran polvazo para la Humanidad”.
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