Escuela de madres
Una señora bastante recatada se dirige presurosa a la reunión de los martes con otras madres de familia para aprender más sobre cómo educar a los hijos de forma sana. Con las prisas, no advierte que acaba de pisar una polla que algún caballero dejó olvidada en la acera. Al calzar zapatos de tacón alto, la polla ha quedado ensartada en uno de los tacones como si de un pincho moruno se tratara, y sigue andando sin saber que al mover su pie derecho arrastra con él un pene bien hermoso. Cuando llega a la reunión, se sienta y cruza las piernas, ofreciendo la polla de su pie a la madre de su derecha, quien al observar tan descomunal miembro no duda en tirar el bolígrafo para poder agacharse a recogerlo y comprobar gratamente que a pesar del estrés de los niños que no le dejan ni un segundo para sus vicios, sigue siendo muy hábil en el arte de practicar felaciones.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario