Rodolfo y su flan de huevo
Cada viernes, Rodolfo invita a cenar a su casa a un hombre y a una mujer de su ciudad. Coge el listín telefónico y, al azar, llama a dos casas; en la primera pregunta por un varón y en la segunda por una mujer. E invita a ambos para que se conozcan y follen en los postres sobre la mesa de su salón-comedor mientras se come tranquilamente un flan de huevo. Pero este viernes algo falla: la mujer no desea ser follada por hombre alguno y lo que de verdad le pone es succionar con su coño el flan. Cosa que hace sobre la mesa del salón-comedor de Rodolfo con gran destreza.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario