Páginas en blanco
Una mañana, un hombre abre un libro por un par de páginas en blanco y comienza a lamerlas hasta que el libro llega al orgasmo. Esa noche se lo cuenta a su mujer y ésta se indigna tanto que a la noche siguiente recibe a su marido en la cama abierta de piernas, depilada como un libro abierto por un par de páginas en blanco.
El regalo
Recibo por correo certificado una gran caja, regalo de cumpleaños de Arantza, mi amiga de Italia. Desanudo el lazo rojo de la caja, deshago el papel decorativo que la envuelve. “Muy frágil, no volcar”. Finalmente la abro. Papel de plástico de esos de bolitas que se explotan con la uña. Primero un paquete con dos manos. Otro más, son sus tetas bien envueltas y con los pezones erectos. Y otro, perfumado, con un terso culo. Debajo, su bajo vientre con un sexo caliente. En las esquinas de la caja, dos paquetes pequeños: en uno, dos ojos negros entornados; en otro, su boca carnosa y ensalivada que me canta muy sensual el Cumpleaños Feliz a dos voces.
La cocina de Sade
Restaurante “La cocina de Sade”. Como cada noche, mientras los comensales disfrutan del menú de degustación, camareros bien adiestrados escondidos debajo de las mesas bajan braguetas y suben faldas a la altura de los muslos. Arriba, una joven recomienda a su pareja que no se vaya del restaurante sin probar a la camarera cuya cara tiene entre sus muslos. Él le dice que sin duda lo hará, pero antes desea que su camarero le termine de chupar la polla hasta sacarle la leche. La joven le dice lo que quieras, cariño, pero recuerda que tenemos a la canguro y no debemos llegar a casa más tarde de la una.
Atención al cliente
-Buenos días. Ha llamado a Atención al Cliente de Endesa. Le habla Verónica Ramírez, ¿en qué puedo ayudarle?-
-Hola, Verónica. Quiero que se desnude encima de mí, me coma la polla durante dos horas y luego me cabalgue como una yegua en celo hasta correrme-
-Entiendo, ahora por favor diga uno a uno los números que componen la referencia de su contrato con nuestra compañía, o márquelos despacio con las teclas de su teléfono-
-Sí claro, 0-9-9-9-7-5-8-0-0-3-1-
-Perfecto, señor Arregui, le paso con una comercial-
-Buenos días, mi nombre es Vanesa Barrachina, ¿en qué puedo ayudarle?-
-Hola Vanesa. Quiero que Verónica se desnude encima de mí, me coma la polla durante dos horas y luego me cabalgue como una yegua en celo hasta correrme-
-¿Tiene usted tarjeta cliente?-
-No, no, sólo llamo para que Verónica se desnude encima de mí, me coma la polla durante dos horas y luego me cabalgue como una yegua en celo hasta correrme-
-Muy bien, señor Arregui, permanezca a la escucha mientras se gestiona su solicitud-
-Vale, espero. Vanesa, por favor, dígale también a Verónica que antes de venir para casa compre patatas, que se me olvidó apuntarlas en la lista-
-Hola, Verónica. Quiero que se desnude encima de mí, me coma la polla durante dos horas y luego me cabalgue como una yegua en celo hasta correrme-
-Entiendo, ahora por favor diga uno a uno los números que componen la referencia de su contrato con nuestra compañía, o márquelos despacio con las teclas de su teléfono-
-Sí claro, 0-9-9-9-7-5-8-0-0-3-1-
-Perfecto, señor Arregui, le paso con una comercial-
-Buenos días, mi nombre es Vanesa Barrachina, ¿en qué puedo ayudarle?-
-Hola Vanesa. Quiero que Verónica se desnude encima de mí, me coma la polla durante dos horas y luego me cabalgue como una yegua en celo hasta correrme-
-¿Tiene usted tarjeta cliente?-
-No, no, sólo llamo para que Verónica se desnude encima de mí, me coma la polla durante dos horas y luego me cabalgue como una yegua en celo hasta correrme-
-Muy bien, señor Arregui, permanezca a la escucha mientras se gestiona su solicitud-
-Vale, espero. Vanesa, por favor, dígale también a Verónica que antes de venir para casa compre patatas, que se me olvidó apuntarlas en la lista-
Mendicidad
Una muchacha pide ayuda de los viandantes en la acera de una calle concurrida de Madrid. Un hombre de negocios se le acerca, la besa profundamente y sigue su camino. Una joven que marcha hacia la Universidad se detiene, le desnuda los pechos y comienza a chuparle los pezones, mientras un señor entrado en años le enseña su pene para que se lo masturbe. Poco después, dos muchachos que reparten publicidad le bajan sus vaqueros rasgados, y mientras uno la penetra de modo delicioso sobre la acera, su compañero se maturba y eyacula en su cara. Al atardecer, la joven se retira de la calle hasta el día siguiente.
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