Fantasmas calientes
Un fantasma entra en un castillo abandonado donde habita una fantasma que no ha tenido relaciones sexuales desde hace 200 años. Nada más conocerse, hay buen rollito y una tensión sexual se apodera de ambos seres incorpóreos. Se ponen calientes a medida que van asustándose y seduciéndose mútuamente. Ella le dice que quiere ser su puta y él que desea ser su cabrón fantasmagórico. Cuando se disponen a follar, la fantasma le pregunta si ha traído condones, pues a sus 300 años de vida ya no está para correr riesgos.
Sueños de una muñeca hinchable
Yuli es una muñeca hinchable que sueña con ser mujer de carne y hueso; así que esa noche, antes de dormir, reza en la cama para que le concedan ese deseo. Por la mañana, cuando se dirige a desayunar advierte con asombro que ya no es de plástico porque las muñecas hinchables ni desayunan ni tienen hambre. Loca de contenta con su nueva apariencia, se viste, sale a la calle, entra en un sex-shop y se compra un muñeco hinchable con el que se pasa follando todo el resto del día.
Piluca y los tampax
Una tarde otoñal, Piluca, cansada de pasar tantos días sin probar una buena polla, decide ir al despacho de su profesor de pilates sabedora de que éste va a ser complaciente con ella. Nada más se encuentra con él, le advierte que dispone de 20 minutos, está con el periodo y no tiene tampax de recambio; y le avisa de que va a comerle la polla. Así que sin más demora le desabrocha el pantalón, saca la polla erecta y le pide que se siente en una silla. Piluca no tarda en metérsela entre los labios y su profesor tampoco en mover la cintura para que la pueda degustar hasta el fondo de su garganta, algo que a ella le pone tan caliente que por un instante duda en si follárselo allí mismo reutilizando el tampax. El profesor entonces le mete mano entre los muslos y nota que en vez de coño, Piluca tiene un volcán en plena erupción. Ante tal temperatura, siente un enorme deseo de beber un buen chorro de semen, pero él se niega a correrse si no le acompaña ella. Recibe una de las mejores mamadas de su vida y vé cómo su aventajada alumna coge la puerta y se va, dejándole sentado desnudo con la polla roja y enorme, jurando que a la próxima no se va a escapar de rositas: la violará sin que ningún tampón sirva de excusa y contra su voluntad. Lo que él no sabe es que la verdadera voluntad de Piluca es justamente ser follada por su profe como un animal en celo.
La Ratita Presumida
Una rata muy presumida encuentra un billete de 500 euros barriendo la puerta de su casa y con el dinero decide comprarse el mejor lazo rojo para su rabo. Al día siguiente, sale a la esquina a ver pasar pretendientes luciendo su carísimo lazo Gata Ruiz de la Prada. Enseguida aparece un gallo que le dice: "Ratita, ratita, tú que eres tan bonita, ¿te quieres casar conmigo?" Y la rata le responde: "No sé, no sé, ¿tú por las noches qué harás?" Y el gallo le responde "quiriquiquí". A la rata no le hace ni pizca de gracia, así que se marcha el gallo y se acerca un perro: "Ratita, ratita, tú que eres tan bonita, ¿te quieres liar conmigo?" Y la rata le dice: "No sé, no sé, ¿tú qué me harás?" "Morderte y ladrar". "Ay, no, demasiado convencional", le responde la rata. Se va el perro y aparece un caballo. "Ratita, ratita, tú que estás tan buena, ¿quieres follar conmigo?" Y la rata: "No sé, no sé, ¿y cómo me lo harás?" Entonces el caballo saca erecta su enorme polla, embiste y destroza al lazo y a la rata, que agoniza presumida, feliz y partida en trozos.
Un móvil de lujo
El teléfono móvil más preciado del mundo sale a subasta en Sotheby's y ahí está pujando alto la multimillonaria Betty, una modelo canadiense aficionada a meterse en su coño objetos de gran valor. Recuerda con gran cariño un collar de oro de dieciocho quilates con diamantes blancos que la mantuvo orgasmando cinco días; y aunque aún se resiente del dolor vaginal producto de aquel perro alano (desconocía que sufría de claustrofobia y lanzó bocados cuando se sintió encerrado), está decidida a ganar la puja y llevarse a casa el imponente Vertu con cuerpo de zafiros y gran poder vibratorio.
Fina se corre sin tocarse
No hay duda en que Fina se corre sin tocarse. No hay más que verla orgasmar mientras espera en la calle a que cambie el semáforo, o mientras pinta de blanco las juntas de los azulejos de la cocina. Se detiene unos segundos, orgasma y continúa luego con lo que estaba haciendo. Para cualquier mortal, lo que hace Fina es extraordinario, insólito, pero para ella es algo tan común como no pagar las multas de la ORA, y con los años ya se ha acostumbrado del todo; bueno, no del todo, porque ya le ha pasado que le viene la cosa a mitad de la misa de los domingos y muchos feligreses confunden sus jadeos con la viva expresión de una santa en éxtasis... y Fina se opone rotundamente a que la canonicen.
La afición de Mauricio
Mauricio adora que le den por el culo. Nunca guarda la distancia personal en los autobuses o ascensores repletos de hombres, aunque reciba numerosas quejas, que él atribuye a que da la espalda a la gente, algo tan desaconsejado en los manuales de urbanidad.
María y su nueva bici
La bicicleta de la joven María tiene mucho éxito entre sus amigas del barrio. Y es que desde bien niña su gran curiosidad le ha ido desarrollando una gran capacidad para los inventos. Incómoda con el sillín de su bici que siempre le hacía rozaduras en las ingles, María decidió coger del cajón de la mesita de noche del dormitorio de sus padres el consolador de su madre y sustituirlo por el sillín. Con su nueva bicicleta ha conseguido ser muy popular en el barrio, hacer muchas más amigas y tener nuevos amigos poseedores de una gran sensibilidad.
El resbalón y el gilipollas
Julia se da un resbalón de muerte cuando salía de la bañera. Yace en el suelo desnuda, limpia y malherida cuando entra al baño su marido que, al verla tendida y tan abierta de carnes, confunde el accidente doméstico con una invitación al sexo. Así que tal y como cayó la embiste con su polla varias veces. Julia no sale de su asombro y se pregunta una vez más en qué coño estaría pensando cuando decidió compartir su vida con semejante gilipollas.
Rodolfo y su flan de huevo
Cada viernes, Rodolfo invita a cenar a su casa a un hombre y a una mujer de su ciudad. Coge el listín telefónico y, al azar, llama a dos casas; en la primera pregunta por un varón y en la segunda por una mujer. E invita a ambos para que se conozcan y follen en los postres sobre la mesa de su salón-comedor mientras se come tranquilamente un flan de huevo. Pero este viernes algo falla: la mujer no desea ser follada por hombre alguno y lo que de verdad le pone es succionar con su coño el flan. Cosa que hace sobre la mesa del salón-comedor de Rodolfo con gran destreza.
Escuela de madres
Una señora bastante recatada se dirige presurosa a la reunión de los martes con otras madres de familia para aprender más sobre cómo educar a los hijos de forma sana. Con las prisas, no advierte que acaba de pisar una polla que algún caballero dejó olvidada en la acera. Al calzar zapatos de tacón alto, la polla ha quedado ensartada en uno de los tacones como si de un pincho moruno se tratara, y sigue andando sin saber que al mover su pie derecho arrastra con él un pene bien hermoso. Cuando llega a la reunión, se sienta y cruza las piernas, ofreciendo la polla de su pie a la madre de su derecha, quien al observar tan descomunal miembro no duda en tirar el bolígrafo para poder agacharse a recogerlo y comprobar gratamente que a pesar del estrés de los niños que no le dejan ni un segundo para sus vicios, sigue siendo muy hábil en el arte de practicar felaciones.
Callos compartidos
Cerca de Cuatro Caminos, Eugenio entra en la Taberna San Mamés y pide callos a la madrileña, como cada viernes. Mientras los come con auténtica devoción, contempla a la mujer de la mesa de enfrente que juega a quitarse los zapatos. Ya descalza, Eugenio ve que sus graciosos pies tienen callos. Chupa la pata de ternera a la vez que su mirada recorre las piernas de la mujer hasta pararse en su corta falda. Le gusta que le sirvan los callos bien cocidos y muy calientes, pero que la morcilla conserve su dureza. La mujer advierte la mirada de Eugenio y se sienta junto a él para compartir el menú. Ella le ofrece sus pies callosos, escaldados y limpios, y él le da de comer su sabrosa morcilla. Ambos saben a ajo, clavo, pimienta y laurel.
Jon el inventor
Después de pasarse diez años de su vida encerrado en su laboratorio, Jon inventó al fin la máquina para obtener orgasmos a domicilio. El primero en probar su funcionamiento fue él mismo, quien con grabadora digital en mano fue relatando para la historia de la ciencia la experiencia de su descubrimiento: “30 de diciembre de 2006, me dispongo a probar por vez primera mi nuevo ingenio que cambiará la vida sexual de los ciudadanos del mundo. Me aplico los electrodos en la zona occipital de mi cráneo y le doy al ‘on’. Minuto 1: siento cómo se me pone erecta la polla. Minuto 10: puedo ver cómo mi polla ha engordado ocho veces su diámetro habitual en erección. Minuto 23: me explota la polla. Minuto 57: estoy en la sala de espera de Urgencias en el Hospital La Fe y hay que ver lo mal que andan de médicos”.
La Tierra inquieta
Un buen día, harto de la monotonía de dar vueltas a lo mismo, el planeta Tierra decide salirse de órbita en busca de otros soles que llamen más su atención. En su camino atraviesa la Vía Láctea que le empapa con su polvo estelar. Pero a Tierra está dispuesta a no dejarse engatusar por cantos de sirenas y aumenta su velocidad de traslación. Tanto acelera, que choca con un meteorito que se incrusta en el hall del hotel Millenium de Londres. Los terrícolas no salen de su asombro: ven cómo las noches ya no suceden a los días, las estaciones del año se amontonan unas con otras, Mariano Rajoy canta La Internacional y los ciclos hormonales entran en caos. Se habla del Fin del Mundo, así que sin dilación entra en vigor por sms una Ley Urgente por la que todos los habitantes de la Tierra están obligados a follar sin cesar unos con otros, por parejas, por tríos, por grupos, indiscriminadamente, hasta que llegue el fin. Se monta una buena. Tanta calentura a la vez hace que la temperatura en la superficie de la Tierra suba una barbaridad. Pero de repente, el díscolo planeta encuentra en otra galaxia un astro atractivo, y el frenazo que pega causa miles de millones de orgasmos simultáneos. “Un pequeño paseo para la Tierra, pero un gran polvazo para la Humanidad”.
Cuca, la tortuga del 69
Cuca no era una tortuga corriente. Era famosa en todo el terrario por su gran maestría en practicar el sesenta y nueve. Se ponía panza arriba, abría la boca para dejar al aire su habilidosa lengua y comenzaba a balancearse sobre su caparazón de forma magistral. Su fama fue tal, que pronto fue conocida en todo el mundo de los reptiles. De manera que un día recibió un mail de una tortuga hembra con ganas de sexo deseando conocer su delicioso 69. Accedió encantada, y en unos días tuvo en el terrario su cita a ciegas: una tortuga baula procedente de Costa Rica, que con sus 500 kilos de peso no midió bien las consecuencias y mató aplastada al rey del 69.
El menú de Begoña
Treinta y tres años cumple hoy la indecisa Begoña, y es ahora cuando cae en la cuenta de que lleva toda una vida sin llevarse una polla a su boca. Se dice a sí misma que el tiempo ya no es un chicle que pueda estirar a su gusto y que si continúa así se le va a pasar el arroz. Así que decide dar un cambio a su vida sexual. Contrata toda la página de contactos del periódico local y publica su anuncio: “Chica de 33 busca 365 pollas para comer. Enviar foto bien visible de los penes dispuestos a ser degustados”. Las respuestas no se hacen esperar, y cuando reúne las 365 fotografías elabora el menú de cada día del año. Todo un festín programado para su disfrute.
Navidad fogosa
Cuando Santa Claus entra en la casa de los Martínez para depositar su saco lleno de regalos, encuentra al cabeza de familia en el salón follándose a su secretaria, que goza desnuda a cuatro patas mientras es penetrada por detrás por el señor Martinez. Al contemplar la escena, Santa Claus decide bajarse la bragueta, sacar su gordo pene y masturbarse contemplando la escena. A la mañana siguiente, los niños corren ilusionados hacia los juguetes y quedan sorprendidos de la nieve viscosa que ha aparecido sobre el árbol de navidad, del que también cuelgan adornos nuevos en forma de ropa interior de mujer y los calzoncillos de papá.
Pinzas y pezones
A la paquetería de la esquina entra una señora pidiendo al dependiente que le venda unas pinzas de ropa. Éste le saca una muestra y le pregunta si quiere probarlas. La mujer se quita el vestido hasta desnudar sus pechos y le dice que le ayude a pinzarse con ellas los pezones. Cuando ya ha elegido las que mejor le excitan, dice al dependiente que no las envuelva que se las lleva puestas.
Gotera
Feli no es una mujer dichosa. Desde hace años quiere ser madre pero su marido es impotente. Además, desea follarse al impresionante vecino de arriba pero ella es muy católica. Y para colmo de sus desgracias, tras el beso de su marido que marchaba al trabajo, ha encontrado una gotera en el cuarto de baño. Cae justo a la altura del bidet y Feli necesita ahora lavarse sus partes más íntimas. Sentada, observa descender los goterones y queda atraída por su color blanquecino. Algunas gotas aciertan a caer en su cara y se asombra de la deliciosa espesura de aquel líquido. Ahora decide abrirse de piernas y colocar su sexo como recipiente. Aumenta su gozo, entra en éxtasis y tiene un orgasmo. Nueve meses después, Feli ya no es desdichada. Su bebé guarda un extraño parecido con el vecino de arriba y ha tapado la gotera con un grifo en el techo, una idea que para su marido le resulta más increíble aún que su reciente paternidad.
Las alumnas van en bus
La línea 90 del bus urbano es la utilizada por la mayoría de las alumnas del instituto García Lorca. Todas ellas han acabado imponiendo la moda de la falda corta. La culpa de ambos sucesos la tiene Gabriel, un estudiante aplicado, educado y bien dotado, que, sin levantarse, ofrece amablemente su asiento a las muchachas que viajan de pie.
Exhibicionista ché
Partido de la Liga Española de fútbol, estadio de Mestalla, el Valencia pierde 0-2 frente al Real Madrid a cinco minutos del final. Una espectadora salta al terreno de juego totalmente desnuda, corre hacia la portería del guardameta merengue, se sube a horcajadas encima del larguero y comienza a masturbarse frotando el poste contra su coño de forma enérgica. La incapacidad del portero madridista para concentrarse en el juego provoca que el Valencia remonte el resultado y acabe venciendo 8 a 2.
La autopsia indiscreta
Un Porsche Cayman se estrella a 240 kilómetros por hora contra el muro de separación de una autovía. Entre los restos del vehículo, se puede ver que el conductor tiene enganchada en su pene una boca de mujer. Horas después, la autopsia revela que ella murió ahogada por el líquido seminal y él debido a la importante pérdida de sangre producida por fuertes mordeduras en su pene.
Maite se casa
En la despedida de soltera de Maite, todas sus amigas follan como locas con los boys que han contratado. La noche siguiente, el novio de Maite celebra su despedida y sus amigos invitan a las amigas de Maite, que terminan follando como salvajes con los amigos del novio. Ese domingo se celebra la boda y en medio del banquete las amigas de Maite follan sin reparos con los invitados. Antes de que salga la tarta nupcial, Maite pide el divorcio a su novio y se une a sus amigas.
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