Fina se corre sin tocarse

No hay duda en que Fina se corre sin tocarse. No hay más que verla orgasmar mientras espera en la calle a que cambie el semáforo, o mientras pinta de blanco las juntas de los azulejos de la cocina. Se detiene unos segundos, orgasma y continúa luego con lo que estaba haciendo. Para cualquier mortal, lo que hace Fina es extraordinario, insólito, pero para ella es algo tan común como no pagar las multas de la ORA, y con los años ya se ha acostumbrado del todo; bueno, no del todo, porque ya le ha pasado que le viene la cosa a mitad de la misa de los domingos y muchos feligreses confunden sus jadeos con la viva expresión de una santa en éxtasis... y Fina se opone rotundamente a que la canonicen.

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