El menú de Begoña

Treinta y tres años cumple hoy la indecisa Begoña, y es ahora cuando cae en la cuenta de que lleva toda una vida sin llevarse una polla a su boca. Se dice a sí misma que el tiempo ya no es un chicle que pueda estirar a su gusto y que si continúa así se le va a pasar el arroz. Así que decide dar un cambio a su vida sexual. Contrata toda la página de contactos del periódico local y publica su anuncio: “Chica de 33 busca 365 pollas para comer. Enviar foto bien visible de los penes dispuestos a ser degustados”. Las respuestas no se hacen esperar, y cuando reúne las 365 fotografías elabora el menú de cada día del año. Todo un festín programado para su disfrute.

Navidad fogosa

Cuando Santa Claus entra en la casa de los Martínez para depositar su saco lleno de regalos, encuentra al cabeza de familia en el salón follándose a su secretaria, que goza desnuda a cuatro patas mientras es penetrada por detrás por el señor Martinez. Al contemplar la escena, Santa Claus decide bajarse la bragueta, sacar su gordo pene y masturbarse contemplando la escena. A la mañana siguiente, los niños corren ilusionados hacia los juguetes y quedan sorprendidos de la nieve viscosa que ha aparecido sobre el árbol de navidad, del que también cuelgan adornos nuevos en forma de ropa interior de mujer y los calzoncillos de papá.

Pinzas y pezones

A la paquetería de la esquina entra una señora pidiendo al dependiente que le venda unas pinzas de ropa. Éste le saca una muestra y le pregunta si quiere probarlas. La mujer se quita el vestido hasta desnudar sus pechos y le dice que le ayude a pinzarse con ellas los pezones. Cuando ya ha elegido las que mejor le excitan, dice al dependiente que no las envuelva que se las lleva puestas.

Gotera

Feli no es una mujer dichosa. Desde hace años quiere ser madre pero su marido es impotente. Además, desea follarse al impresionante vecino de arriba pero ella es muy católica. Y para colmo de sus desgracias, tras el beso de su marido que marchaba al trabajo, ha encontrado una gotera en el cuarto de baño. Cae justo a la altura del bidet y Feli necesita ahora lavarse sus partes más íntimas. Sentada, observa descender los goterones y queda atraída por su color blanquecino. Algunas gotas aciertan a caer en su cara y se asombra de la deliciosa espesura de aquel líquido. Ahora decide abrirse de piernas y colocar su sexo como recipiente. Aumenta su gozo, entra en éxtasis y tiene un orgasmo. Nueve meses después, Feli ya no es desdichada. Su bebé guarda un extraño parecido con el vecino de arriba y ha tapado la gotera con un grifo en el techo, una idea que para su marido le resulta más increíble aún que su reciente paternidad.

Las alumnas van en bus

La línea 90 del bus urbano es la utilizada por la mayoría de las alumnas del instituto García Lorca. Todas ellas han acabado imponiendo la moda de la falda corta. La culpa de ambos sucesos la tiene Gabriel, un estudiante aplicado, educado y bien dotado, que, sin levantarse, ofrece amablemente su asiento a las muchachas que viajan de pie.