La Ratita Presumida
Una rata muy presumida encuentra un billete de 500 euros barriendo la puerta de su casa y con el dinero decide comprarse el mejor lazo rojo para su rabo. Al día siguiente, sale a la esquina a ver pasar pretendientes luciendo su carísimo lazo Gata Ruiz de la Prada. Enseguida aparece un gallo que le dice: "Ratita, ratita, tú que eres tan bonita, ¿te quieres casar conmigo?" Y la rata le responde: "No sé, no sé, ¿tú por las noches qué harás?" Y el gallo le responde "quiriquiquí". A la rata no le hace ni pizca de gracia, así que se marcha el gallo y se acerca un perro: "Ratita, ratita, tú que eres tan bonita, ¿te quieres liar conmigo?" Y la rata le dice: "No sé, no sé, ¿tú qué me harás?" "Morderte y ladrar". "Ay, no, demasiado convencional", le responde la rata. Se va el perro y aparece un caballo. "Ratita, ratita, tú que estás tan buena, ¿quieres follar conmigo?" Y la rata: "No sé, no sé, ¿y cómo me lo harás?" Entonces el caballo saca erecta su enorme polla, embiste y destroza al lazo y a la rata, que agoniza presumida, feliz y partida en trozos.
Un móvil de lujo
El teléfono móvil más preciado del mundo sale a subasta en Sotheby's y ahí está pujando alto la multimillonaria Betty, una modelo canadiense aficionada a meterse en su coño objetos de gran valor. Recuerda con gran cariño un collar de oro de dieciocho quilates con diamantes blancos que la mantuvo orgasmando cinco días; y aunque aún se resiente del dolor vaginal producto de aquel perro alano (desconocía que sufría de claustrofobia y lanzó bocados cuando se sintió encerrado), está decidida a ganar la puja y llevarse a casa el imponente Vertu con cuerpo de zafiros y gran poder vibratorio.
Fina se corre sin tocarse
No hay duda en que Fina se corre sin tocarse. No hay más que verla orgasmar mientras espera en la calle a que cambie el semáforo, o mientras pinta de blanco las juntas de los azulejos de la cocina. Se detiene unos segundos, orgasma y continúa luego con lo que estaba haciendo. Para cualquier mortal, lo que hace Fina es extraordinario, insólito, pero para ella es algo tan común como no pagar las multas de la ORA, y con los años ya se ha acostumbrado del todo; bueno, no del todo, porque ya le ha pasado que le viene la cosa a mitad de la misa de los domingos y muchos feligreses confunden sus jadeos con la viva expresión de una santa en éxtasis... y Fina se opone rotundamente a que la canonicen.
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