Besugos al horno

Una mañana espero turno en la pescadería y entra una atractiva mujer. Me pregunta si soy el último, abre el bolso que cuelga de su hombro, saca de él un consolador y me pide que se lo meta en su sexo para hacer más agradable la espera. Entre orgasmo y orgasmo, me confiesa que va a cocinar unos besugos al horno para la familia de su marido, invitados a comer en su casa.

No hay comentarios: